Selección 2014

ten picks of 2014 from Luis Enrique Rayas on Vimeo.

Por amor a las confesiones preferí este año cambiar un poco la dinámica de la lista y separar las 10 películas que significaron más para mi durante el transcurso del 2014. No es necesariamente mi selección de las mejores, porque aún tengo muchas pendientes, ni son exactamente mis favoritas pues las que ame no entran en una lista de 10. Esto es mi manera de resumir mis reflexiones, experiencias y obsesiones con el cine en un listado de fácil comprensión.

Llamemos al 2014 el año en que empece amar hacer listas. Llamemos a esta lista mi despedida de ellas:

Boyhood es el resumen del trabajo de Richard Linklater. Es como la trilogía before dentro de Slacker. Un hang-out film de proporciones épicas que te hace sentir como una tía, simplemente viendo como una persona cambia de momento a momento sin que haya algo que la cambie. El tiempo trabaja así. Linklater permite que el tiempo sea el hilo narrativo, sin agregar dramas o un climax, alejándose de las estructuras tomadas de la literatura, y lo dirige hacia la memoria de los momentos que suceden “justo ahora”. Sin presión, ni tensión, ni ansía, sólo tiempo, memorias y ahoras. De esta manera, trabaja con las fibras básicas del cine.

Boyhood y Starred Up conformarían mi bloque televisivo: Dos películas que con todos sus aciertos, se sienten como algo que sucede en la TV.

David Mackenzie por su parte eleva su drama de prisión con un manejo de cámara muscular que se interna en el personaje principal, una narrativa económica y clínica que avanza frenéticamente y una gran actuación de Jack O’Connell. Bajo el trabajo de ambos, Eric es un personaje brutal, violento como animal salvaje, inteligente como estratega e infantil pues al final sigue siendo un niño. Por cada momento de tensión hay uno de juego. Starred Up entiende y contrae su historia con tal eficacia que se siente como si conociéramos a sus personajes por una temporada de 13 episodios.

The Double es un caballo aparte. Construida en un mundo que parece el nuestro pero que es completamente cinematográfico. Con una iluminación dura y cambiante y escenarios que nunca se sienten más que escenarios, Richard Ayoade construye atmósferas desequilibrantes. Su mundo es perfecto para su historia y es un gran recordatorio de los beneficios de la artificialidad en el cine. Es un espacio psicológico que sólo podríamos experimentar en una película o en nuestra propia mente.

Por otra parte, The Knick sí es una serie de televisión, pero se comporta como cine. No sólo eso, como un cine único. Situada al inicio del siglo XX pero con cámara en mano, música electrónica y constantes tonos neones que contrastan con la luz que empezaba a adueñarse de los edificios de la época, The Knick refleja un mundo que no se detiene, en el que todas las convenciones están por caer. Soderbergh regresa a los dramas seriados para continuar una exploración que mantiene en cada episodio. Es televisión como el medio del director, no del escritor. Se siente como una evolución, un gran paso adelante, como la luz eléctrica, los rayos X o la heroína.

En Listen Up, Phillip existe otro tipo de exploración y cambio: la celebración del personaje despreciable a través de un final feliz ganado, a su manera. Sin redención o castigo. Sin olvidar el pesar de sus cercanos. El guión de Alex Ross Perry se escucha como una confesión o justificación y lo dirige con una empatía truculenta que les da sus espacios incluso cuando no nos deja olvidar quien es nuestro héroe. Su cámara busca por los momentos de sinceridad y los encuentra mejor que nunca en el rostro de Elizabeth Moss, sacando lo mejor de sus actores y lo mayor honestidad en su historia.

Our Sunhi podría ser su completo opuesto. Todos los personajes de Hong Sang-soo son encantadores, incluso cuando prefieren vivir bajo sus propias interpretaciones y no aceptar las de los demás. La Sunhi del titulo es un ideal para cada uno de sus personajes, incluso para ella misma, lo divertido es que cada uno la idealiza por razones diferentes que sólo ellos ven. Su puesta en escena no podría más sencilla: una serie de planos largos que colocan a sus personajes frente a frente mientras hablan de la misma persona. Los personajes podrán estar en el mismo lugar, pero sus espacios mentales los separan, como si cada uno estuviera en su propio sueño sobre Sunhi. Es completamente adorable.

Transformers: The Premake revisa el estado del blockbuster actual desde diferentes puntos de vista. Primero desde la publicidad creada por fanáticos a través de videos y publicaciones, ofreciendo una detrás de cámaras antes de que se estrene la película, después a través de la creciente expansión del cine de alto presupuesto a las audiencias chinas, mostrando una industria segura que se adapta a cualquier cambio tecnológico o político. Por si fuera poco, se trata de un documental creado desde una computadora con información que, en su mayoría, cualquiera puede acceder desde Internet, presentada como si fuera una grabación desde la pantalla. Un documental de escritorio le llamó Kevin B. Lee.

El romance en Only Lovers Left Alive está sellado por el montaje circular y los ritmos de SQÜRL, la banda de su mismo director. Es una película sensorial, un hang-out film de vampiros. Jim Jarmush crea un universo en el que se podrían pasar mil años, con personajes que lo han hecho y lo siguen encontrando fascinante. Sin importar la distancia, los personajes se sienten unidos por el ritmo y el mismo ritmo atrae al espectador como en un espiral. Es un trabajo hipnótico, seductor.

Manakamana es igualmente circular, 11 recorridos en teleférico, 6 de subida, 5 de bajada para ir o venir del templo Manakamana en Nepal. Sólo que eso no lo sabemos. El documental nunca da información, nunca se baja del teleférico, permitiendo que el espectador extraiga los datos a través de la observación y comparación de cada grupo de personas que hace el recorrido, así sea un grupo de cabras. De esta manera vemos las ideas de unos complementando las de otros y de la misma manera los planes de unos siendo realizadas por otros. Es una celebración de las semejanzas a pesar de las diferencias en el humano.

Under the Skin llega a las mismas conclusiones pero desde una perspectiva diferente. Jonathan Glazer muestra un punto de vista alienigena, el de una persona alejada de la humanidad pero fascinada por ella. Es un recorrido de ida y venida por nuestra propia extrañeza y lo que reconocemos en nuestra especie. A eso añadamos las imágenes más evocadoras tanto en espacios construidos como los mismo paisajes de Escocia, más la excelente música de Mica Levi que acompaña estas escenas generando atmósferas únicas. Es una experiencia.

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También parte de mi 2014: Two Days, One Night, The Grand Budapest Hotel, The Missing Picture, Jealousy, Inside Llewyn Davis, Locke, Bird People, Night Moves, We are the best! y Journey to the West.

nota:
– Tomare como insulto personal el que nadie haya hecho un chiste comparando las listas de lo mejor del año con la Top 14 francesa.

Publicado por

Luis Enrique Rayas

Cree fielmente en que JL Godard y D Ziggler pertenecen al mismo mundo, y eso lo hace un lugar mejor.